Una bala con mi nombre

Zoe Bennett es una mujer de cuarenta años, seria, solitaria y con un pasado triste que se refugia en su trabajo como restauradora de pintura renacentista en el prestigioso Museo de Bellas Artes de Boston. Poco amiga de actos sociales, se ve obligada a asistir a una velada con patronos del museo donde conoce a Noah, un jovencísimo y atractivo camarero con el que, inopinadamente, inicia una alocada relación.

¿Demasiado bonito para ser verdad? Efectivamente: una noche, Noah convence a Zoe de que ambos visiten el taller de restauración del museo fuera del horario de visita… Horas más tarde Zoe se entera de que ha habido un robo de valiosísimas joyas antiguas en el museo y de que además uno de los guardias de seguridad (el mismo al que Noah había sobornado para borrar imágenes captadas por las cámaras de ellos dos manteniendo relaciones sexuales en el taller. ¿Estará Noah implicado…?

A partir de entonces la anodina vida de Zoe se convierte en un peligro torbellino de avaricia y violencia donde no podrá fiarse de nada ni de nadie que despertará en ella unos instintos y una fuerza de voluntad desconocidos y en el que saldrán a flote algunos de sus más ocultos secretos del pasado.

 

El inspector de policía David Vázquez investiga los misteriosos y violentos asesinatos en serie de varios peregrinos en los primeros kilómetros del camino de Santiago, en Roncesvalles.

Una trepidante novela policíaca, con el inspector Vázquez e Irene Ochoa como protagonistas, ambientada en las inclementes tierras del norte peninsular con el trasfondo de la crisis económica.

Una desaparición. Una persecución. En la guerra todos pierden. Las peores batallas se libran en lo más profundo de nuestra alma.

La última entrega de la trilogía. Un final a la altura.